Atardecer

Me enamoré de un atardecer
porque era tan naranja
y tan azul al mismo tiempo,
que no supe si era de día
o de noche.
Los árboles bailaban quietos
y las estrellas comenzaban 
a titilar enardecidas
cual beso de amante 
en turno, con labios llenos
de pasión y amor, amor, amor.

Julia María del Prado

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