Soneto que exige un adiós

Digámonos adiós
Sería mejor despedirnos;
Por amor a Dios,
Arrójame al olvido.

Mis negras aguas
No debes beber,
Se amargará tu alma.
Me deberías de creer

Porque nunca te he mentido
Siempre he sido justa y honesta,
Siempre tan buena y real contigo.

Mas esta decisión funesta
Trae a mi pecho un gran vacío,
Una gran pena, inmensa tristeza.

Julia María del Prado

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