Bitácora de una Julia: Madurez y devenir

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Quizá últimamente me veo muy íntima en lo que escribo, pues sé bien que he escrito para mí. He sido un tanto egoísta. Es sólo que, como bien dice el título, la madurez y el devenir me están “haciendo bullying”. Me he percatado que mi visión de las cosas, cada día es más diferente y me gusta aunque aún no me acostumbro. No es que esté haciendo alarde y diga: “Ay sí, ya soy una chica madura”. No, no es así. Agradezco muchísimo este cambio, porque ahora es cuando me digo a mí misma que es hora de tender las cartas sobre la mesa y dividir, ordenar y desechar mis lides mentales, mis emociones…
Se siente bien, sí, es fantástico poder seleccionar y evaluar detallada y minuciosamente todos y cada uno de los puntos cruciales en este cambio; como por ejemplo: ¿vale la pena estar sola -sentimentalmente hablando- sólo para cumplir metas?, sí, totalmente, porque así, mi futuro que espero y sea algo concreto y específico, me rinda frutos y pueda hallar a alguien que comparta mi amor por las cosas, por la vida, y esas cosas que unen a las personas y las incita a amarse hasta la muerte.
Creo que, madurar, no es sentirse responsable ni vanagloriarse de actos caritativos. Para mí, madurar es tomar decisiones y sentirse satisfecho con ello; madurar no es ver las cosas grises, sino con más color, es ampliar nuestro panorama, nuestro criterio y saber respetarse así mismo, respetar a los demás: estar libre de los prejuicios y etiquetas. 
Nuestra vida como humanos es un cambio en su totalidad, pues obviamente sabemos que pasamos por diferentes etapas. Cada instante que vivimos hace la diferencia, cada pensamiento, cada paso que damos… Acepto que este cambio ha sido un tanto -muy- drástico para mí, pues toda mi vida (lo prometo por mi alma), seré medio infante por menester, ¿por qué?, pues de nada sirve cerrarse y dejar de ser imaginativos, omnímodos, tiernos, curiosos y todas esas características fantásticas de la niñez; eso no quita que, en su momento, tenga que ser lo suficientemente madura como para resolver mis problemas de una manera sensata y responsable. 
Soy culpable de ser una inocente, una torpe, una ingenua en toda la extensión de la palabra y, si soy una roca o muy fría, no es mi culpa, así es la vida: así es soy; aunque no venga al tema, pero me agrada dejarlo en claro, para tí, mi lector y también para mí.
En fin, estoy muy feliz por este devenir que me está aconteciendo, aún que me deje en ascuas y con ansias de saber qué más hay para mí; eso sólo lo sabré aprovechando cada oportunidad de ascenso tanto espiritual como material, porque, lamentablemente, hoy en día uno no puede darse abasto con su misma sustancia.
Y, como dato extra y para finalizar esta bitácora, el 29 de este mes es mi cumpleaños número 19 y espero pasarlo de lo mejor con mis allegados. Un año más… uff, grandioso.

Julia María del Prado

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3 comentarios en “Bitácora de una Julia: Madurez y devenir

  1. Poetadelavida dijo:

    Escribes tan hermoso que he quedado completamente enamorado de la belleza de tus versos. Tus palabras me recuerdan a la libertad de mis noches cuando escucho al aire cantar y veo a las estrellas bailar.
    Me declaro tu fan #1, besos y abrazos desde Morelia mi querida Julia.

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