Para estas fechas…

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Para estas fechas, aquí en Yucatán, tenemos el día de muertos: Hanal Pixan; -verso sin esfuerzo-.
Hanal pixan (en maya) significa comida de muertos, y es una tradición propia del estado en el cual vivo. Para estos tiempos, fin de octubre e inicio de noviembre, todo se pone colorido, bonito, festivo, cultural, TRADICIONAL.
Se ponen altares con chocolate caliente, agua, tamalitos, cigarros, alcohol o -bueno-, varía según los gustos del célebre difunto que, según dicen, anda rondando para alimentarse. Hay velas de colores encendidas por la noche, hay flores, retratos de los “caídos” en la dura batalla de la vida. Así como también dulces y comida tradicional: mazapanes de diferentes formas y colores, calaveritas de dulce, pibes (ojo, no los argentinos, sino que son tamales tamaño jumbo), tamalitos de espelón (con frijolitos) y otro tanto.
Hay desfiles desde el centro de la ciudad que guían hasta el cementerio general para ir recordando a nuestros seres queridos, hay trajes tradicionales (huipiles y guayaberas blancas), bordados de colores, mestizas con ramos de flores que van pasando prisas para que su “boxito” (negrito) tenga bien adornada su tumba.
Es la época en la que los niños podrían quedarse sin dientes de tanto dulce, pero no falta la “chichi” (abuelita) que les quite sus dulces y les meta regaños para que se midan.
Poco a poco, en vez de hacernos “Xéexet’al” (añicos) con los recuerdos, nos alegramos por celebrar estas festividades tradicionales. 
Confieso que es mi festividad favorita, ya estoy pooch (con antojo) de comer mucbilpollos, pibes, chocolatito caliente y todo eso. Porque, honestamente, es una delicia. Es una festividad completa, que se goza, se vive y se disfruta.
Claramente, tampoco hacen falta las novenas y los rezos en honor a nuestros difuntos, para pedir que sigan en un camino lleno de luz y que las velas que les ponemos, les sirvan de luz para regresar descansadamente al lugar de donde nos visitan nuestras ánimas favoritas. Aquí ya no hay infierno ni cielo, sólo visitantes intangibles que disfrutan con nosotros.
Hay un día para los adultos y un día para los niños. Si el muertito, es un infante, en su altar se le ponen juguetitos para que se divierta en su visita al mundo terrenal.
Hay, también, los relatos paranormales que han pasado, así como supersticiones; por ejemplo: no dejes sucios los platos en la noche en día de muertos, porque si tu difunto era muy limpio, cuando amanezca, los platos ya están lavados. O si no, el típico “no te burles del muertito porque te va a jalar los pies mientras duermes”.

En fin… esto es sólo una breve introducción desde mi punto de vista a esta festividad regional, el Hanal pixan, que he vivido desde que tengo memoria. Espero que lo hayas disfrutado mientras lo leías y, si eres Yucateco y te hallas fuera de Yucatán, ¿qué esperas para volver a comer pib y tomar un caballito de Xtabentún?. Ko’ox, paal, jálale a su pueblo.

Julia María del Prado.
 

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2 comentarios en “Para estas fechas…

  1. Me fascino tu escrito hermanita!!!! Refleja claramente nuestras ancestrales costumbres por los muertos y quienes los disfrutamos somos los vivos, me gusto mucho la parte de los “pibes, jajaja” Te amo!!!

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