Insomnio

Estoy sola.
O, al menos así me siento en esta madrugada fría. No están tus brazos. Ya no escribo poesía porque estoy rota. Antes, podía escribirlos con fluidez pero ¿y ahora?…
Ahora no puedo escribir un verso, mis palabras están vacías, y muertas. Como mi pecho.
En noches como hoy siento que en mi muy triste y solitario pecho se va ahondando ese vacío. Ya no siento nada. No siento odio, no siento amor, no siento compasión, no siento ese beso que le falta a mi boca ni esos brazos al rededor de mi cintura.
En una noche como hoy, llora un bebé, un niño se queda sin padres, jóvenes mueren en accidentes, hay gente suicidándose, hay corazones latiendo a la par y queda gente como yo, o como tú.
Ya no queda nada en noches como esta.
Sangro versos rotos que no tienen destino. Salgo a mirar las estrellas, se ven tan felices que, creo que mejor me despido.
Me limo las uñas, las preparo para rasgar ESA ESPALDA, esa piel…
Estoy sola.
Estoy sola y necesito tiempo para morir en el profundo silencio de esta agonía que me trae a rastras de los cabellos.
Estoy sola…
Sola y triste como gato sin hogar. Merodeo, huyo, trepo y me desvanezco.
Estoy sola…
Sola y muerta como una hermosa flor recién cortada. Ya no tengo espinos.
Estoy sola…
Estas palabras son sangre mía. Son mi esencia y mi condena. Son mi llanto y mi dolor, son lo que soy esta noche.
Esta noche fría y oscura como el vacío de mi pecho.
Estoy sola…

JULIA MARÍA DEL PRADO

Cuando te vas…

Este pequeño poema, está dedicado a un hombre que a mis ojos es muy libre, muy sí mismo. Es por ello que traté -lo juro por mi vida- de escribirlo libre de verso pero no funcionó.

A D.O.T.

Me gusta mirar cuando te vas,
ver como te vas alejando
y tu silueta masculina se va esfumando
entre las sombras.
A cada paso estás más lejos de mí
y tu cuerpo despide ondas de luz
y sensualidad que se mezcla con la oscuridad
de la calle en la que vas
y de pronto ya no estás aquí.
Amor, eres como un buen otoño
eres cálido pero fresco,
eres joven y longevo.
También eres un poco uraño,
eres un evento que sólo pasa
una vez en la vida, una vez,
solamente un año.
Hombre mío, eres libre como el viento
y yo sé que ni mis versos ni besos
te harán entender totalmente lo que siento,
sé que no puedo hacer nada al respecto
más que darte mi amor,
darte mi tiempo,
darte pedazo a pedazo mi alma
que no se contenta con nada
más que estar entre tus brazos,
y sentir tu calor…
esos besos altos hasta al cielo,
y no pueden faltar
los que nos mandan al infierno.
No sólo me gusta ver cuando te vas,
también adoro ver cuanto vienes
cuando veo de frente tu rostro afable
y esos brazos que despliegan
para que al tenerme entre ellos
hagan alarde
por tener a la más “hermosa”,
aunque la lengua te saque
y parezca odiosa.
Me gusta ver cuando te vas
y tu alto cuerpo
como agua se mezcla
con el claroscuro de la calle
y tu pasos van gritando
mientras te veo alejarte.

Julia María del Prado

Noche de insomnio

Imagen

Vacilante está mi mente
no pienso en nada coherente.
Un cigarro se consume
y el silencio me confunde.
Otra noche sin dormir,
es como, quizá, morir.
Te lleva la penumbra
del oscuro cielo,
poco a poco me hundo
en el agrio desvelo.
Las horas pasan, 
las estrellas se apagan,
el gato está a lado mío
y me pregunto
¿cómo logra estar dormido?.
Pienso y pienso,
lentamente me despido
de un cigarro, viene otro
Pronto su grandioso brillo
me enseñará el sol.
Los grillos adornan la noche
con su extraño sonido;
no me caben los reproches
por no haber dormido.
El reloj se pone pesado,
me odia, es cruel y despiadado
Le pido que corra, que amanezca
y él me dice: ¡Qué pereza!.
Veo retratos del día que acabó.
Heme aquí, rememorando
momentos que valoro,
hoy me río, mañana lloro.
Mi pecho está vacío
como las calles,
de pronto siento hastío
y quisiera ser un ave
para volar, volar, volar.
Me entran ganas de soñar,
pero sigo despierta,
soy espectadora
de la noche eterna.


Julia María del Prado